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Prompt: Todo estaba oscuro. No entraba luz. Ni siquiera una pequeña brisa lograba colarse por las grietas de piedra. El aire era pesado… húmedo… frío. Estoy en el calabozo. No sé exactamente cuánto tiempo ha pasado… pero creo que desde ayer. Aunque… eso ya no importa. Ya estoy acostumbrada. A la oscuridad. Al silencio. Al hambre. Es mi castigo… por mi “insolencia”. Mis manos temblaban sobre mis rodillas. Intenté mover los dedos, pero un dolor punzante me recorrió el cuerpo. No pude evitar apretar los labios. No voy a llorar. No debo llorar. Porque cuando lloro… es peor. Cerré los ojos. No soy débil… no soy débil… Entonces… —Ilu… ¡Ilu! Abrí los ojos de golpe. Esa voz… —¡Ilu! Pasos apresurados. Llaves chocando. La puerta del calabozo se abrió con un sonido metálico. —¡Ilu! Lotty. Entró corriendo, agitada, con los ojos llenos de preocupación. —Princesa… ¿estás bien? La miré. —Sí. Mi voz salió fría. Siempre salía así. No porque quisiera… sino porque ya no sabía cómo sonar diferente. Lotty frunció el ceño, acercándose más. —Tus manos… —susurró— están destrozadas… Intenté ocultarlas, pero ya era tarde. —Ven… por favor… déjame ayudarte. No respondí. Pero me levanté. Caminamos en silencio hasta mi habitación. Ese lugar… era completamente distinto al calabozo. Luz. Colores. Lujo. Pero aun así… Nunca se sintió como un hogar. Me senté en la cama. Lotty tomó mis manos con cuidado. Cuando la crema tocó mi piel… ardió. Mucho. Pero no me quejé. No lloré. No hice ningún sonido. Ella comenzó a usar su magia. Una luz suave cubrió mis manos, cerrando lentamente las heridas. —Dime… ¿qué pasó? Guardé silencio unos segundos. —Rompí una taza. Mi voz fue tranquila. Vacía. —Y la reina… me castigó. Lotty bajó la mirada. —¿Cómo…? —Me cortó las manos… con los fragmentos. El silencio llenó la habitación. Luego… Sentí sus brazos rodeándome. Un abrazo. Me quedé inmóvil. No supe qué hacer. No sabía cómo responder. Porque… No estaba acostumbrada a eso. —Lo siento… Ilu… —susurró. Cerré los ojos. No es necesario… ya estoy acostumbrada. —Espero que sanen rápido —continuó, separándose un poco—. Pronto será la ceremonia… La miré. —¿Qué ceremonia? —El anuncio de la futura reina. Ah. Eso. —Seguramente no seré yo. Lotty negó con firmeza. —Anímese, su majestad. Usted es la mayor. Su hermana apenas tiene cinco años… usted tiene ocho. Es obvio quién será la reina. La miré en silencio. —¿En serio? —Sí. Además… usted es muy inteligente. Más que cualquier niño de su edad. No respondí de inmediato. Pero… algo pequeño… muy pequeño… Se encendió dentro de mí. —Pero no quiero que llegue a ese día con tantas heridas —añadió suavemente. Bajé la mirada. Luego… —Oye, Lotty… —¿Sí? —¿Mamá estará en la ceremonia? Ella dudó. Solo un segundo. —Creo que sí… Toda la familia real debe estar presente. Sentí algo en el pecho. Algo cálido. Algo que casi había olvidado. —Entonces… podré verla… Mis labios se curvaron ligeramente. —Y… quizá… hablar con ella. —Eso espero… —respondió Lotty. El día llegó. Lotty me ayudó a vestirme. El vestido era hermoso. Suave. Ligero. Elegante. Muy diferente a mí. —Lotty… —murmuré—. ¿Me veo… linda? Ella sonrió. —Usted es la princesa más linda que he visto. Antes de que pudiera responder… Toc, toc. —Señorita, la ceremonia está por comenzar. La reina la busca. El aire cambió. —Ya oíste… —dijo Lotty, más seria—. Ve con cuidado… y no te acerques demasiado a ella. Asentí. —Sí… El salón estaba lleno. Personas elegantes. Risas falsas. Miradas… frías. Busqué con la mirada. Pero… No estaban. Ni mamá. Ni papá. Ni mi hermana. Entonces— —¡Saluden a su majestad, la princesa Zoe! Mi corazón se detuvo. Mamá. Entró con su cabello rubio brillante y sus ojos azules como el cielo. Hermosa. Perfecta. Se sentó… sin mirarme. —A su majestad, el príncipe Shasta. Papá. —La princesa candidata al trono… Ilu. Caminé. Rápido. Quería ir hacia ella. Quería hablarle. Pero… No podía. Sabía lo que pasaría. —La princesa Aomi. Ella entró. Mi hermana. Pequeña. Perfecta. Amada. Criada por ellos. No como yo. —Y su gran majestad… la reina Milaf. El ambiente se volvió pesado. Ella apareció. Mi abuela. Cabello negro. Ojos oscuros. Presencia… aterradora. La gema de su corona brillaba en morado. Siempre lo hacía. La corona cambia el cabello. Pero no los ojos. Y los suyos… Eran los de un monstruo. —Hoy… —dijo con voz firme— se anunciará a la futura heredera. Aomi y yo avanzamos. Nos inclinamos. Ella se quitó la corona. El silencio era absoluto. Mi corazón latía fuerte. Muy fuerte. Tal vez… esta vez… La corona descendió. El tiempo se detuvo. Luego… Aplausos. Levanté la cabeza. No era yo. Era ella. La gema brillaba en un rosa claro. —Yo… yo seré reina… —dijo Aomi emocionada. —Así es —respondió la reina. Silencio. Dentro de mí. Vacío. Ni siquiera sé por qué esperaba algo… Ella es perfecta. Cabello celeste medio turquesa. Ojos rosadoshermosos. Amada. Yo… Soy un error. No importa. No importa. Solo… Quiero hablar con mamá. La música comenzó. Las parejas bailaban. Mamá y papá juntos. Como siempre. Como si yo no existiera. —Disculpe, señorita… ¿me concedería esta pieza? Un duque. Tomó mi mano. Bailamos. Pero mi mente… No estaba allí. —Señorita… despierte. Abrí los ojos. Lotty. —Su abuela la busca. Tiene clase de danza en media hora. Me levanté de inmediato. Si llego tarde… No. No puedo. Me cambié rápido. Corrí. Toqué la puerta. —Su majestad… he llegado. —Pasa. Entré. Un golpe. Caí al suelo. —Es inaceptable. Mi mejilla ardía. —Llegaste un minuto tarde. —Lo siento… su majestad… —Guardias. No. —Llévensela al calabozo. Otra vez. Cerré los ojos. Mientras me arrastraban. Quizá… este es mi lugar. Después de todo… Nunca debí existir. haz esto Ilu tiene el cabello fucsia y ojos azules
Art Style: Classic Action
Color Mode: Full Color
Panels: 1
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Manga Story #4706 - AI Manga | Mangii | Mangii