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Prompt: “Esta es la historia de una joven fiscal de 26 años que se toma la justicia muy en serio. Emily es una mujer de belleza extraordinariamente física, con una estatura de 1,55, cabello castaño y largo, ojos azules con tonos verdes, (con un cierto parecido físico a las actrices Emilia Clarke y Cailee Spaeny juntas), nacida en un 2 de Enero Del 2000, ella siempre viste elegante de acuerdo a su trabajo cómo fiscal, usando una camisa negra, en ocasiones un pantalón negro tipo palazo, zapatos grises de tacón grueso y un elegante saco blanco corto, Emily siempre se peina con una hermosa coleta de caballo y un flequillo en la frente. Emily viene de una familia de la clase alta en la que ella nunca se acostumbró y de una gran dinastía británica y siendo hija única de un matrimonio anterior ya que ambos padres se divorciaron desde que ella tenía 4 o 5 años de edad y cada uno tomaron caminos separados volviéndose a casar y así Emily teniendo 3 medios hermanos; 2 por parte de su madre y 1 por parte de su padre. Su relación con toda su familia adinerada no es del todo buena, Emily jamás perdonó a sus padres por su divorcio y negligencia hacia ella. Para su familia adinerada no sólo es considerada cómo la oveja negra de la familia por su carácter fuerte y difícil de tratar, sino también cómo la fierecilla indomable porque siempre ha rechazado muchas propuestas de matrimonio de jóvenes millonarios, hijos de magnates y amigos de la familia y hasta citas a ciegas por parte de sus abuelos, tíos, primos y amigos de la familia. Harta de su familia ella decide distanciarse poniendo límites. Emily es una combinación entre la fierecilla domada y Jo March, personaje de Mujercitas. Emily no se convirtió en fiscal por parte de su familia ni de sus padres, sino por méritos propios. Pero el oscuro origen de Emily comenzó a la edad de los 6 años cuando Emily sufrió un accidente automovilístico en el iba su madre Renatta y Jacob, el nuevo esposo de su madre cuando ambos tenían planes al querer llevarla a un colegio prestigioso de señoritas para hijas de millonarios, pero que nunca ocurrió debido a que el auto en que iban fue impactado por un conductor ebrio y siendo Emily la más afectada a pesar de que su madre y Jacob salieron ilesos, Emily permaneció en estado de coma irreversible por 6 meses debido a un fuerte daño cerebral aunque logró despertar del coma, su actitud se volvió extrañamente diferente volviéndose más inteligente de lo normal teniendo el síndrome del sabio adquirido, que incluye tener la mente de una mujer de 30 años, memoria fotográfica, fuerza sobrehumana, equilibrio, intensas habilidades de combate y nunca tener miedo siendo brutalmente honesta, y de milagro aún recordando a su familia. Emily pasó parte de su infancia viviendo felizmente con unos familiares de clase media, con unos tíos y primos en la cuál ella era mucho más feliz porque ellos eran brillantes científicos retirados y de ahí adquirió algo de sus sabidurías. Emily se graduó con honores cómo una brillante fiscal, pero muy rebelde debido a que no confía en la política. La historia inicia con Emily despertando a las 5:00 A.M. de su cama y preparándose para irse a trabajar, tomándose una ducha tibia, preparando café y vistiendo elegante con una camisa azul, falta azul oscuro, zapatos negros de tacón, un saco azul oscuro y peinándose con su icónica coleta de caballo y flequillo y saliendo de su apartamento del piso 16 de un edificio y saludando a Joey, el guardia de la puerta, conduciendo su auto azúl (un Ford Taurus del año). Emily bajando de su auto en el estacionamiento privado y caminando firme a su oficina en la fiscalía de Nueva York y siendo recibida amablemente por su asistente Mererith, ( una mujer de 35 a 45 años, pelirroja con peinado Bob, ojos azules y anteojos redondos y gruesos, casada y madre de 2 hijos, y de paciencia legendaria) y Emily también saludándola. Emily se prepara para un nuevo caso, el tema del caso es sobre Acoso Escolar, un adolescente becado llamado Dylan Mercer de 15 años que fue víctima de bullying en St. Jude's High School, una prestigiosa preparatoria y acosado por 3 adolescentes de 16 y 17 años. Y lo peor de todo es que Emily se entera de que Dylan está gravemente hospitalizado en un estado de coma irreversible tras recibir un golpe fuerte en la cabeza al ser brutalmente golpeado con un bate de béisbol en la cabeza por la nuca y la prestigiosa preparatoria trata de encubrir el incidente y acoso, pero ya es demasiado tarde porque los demás padres de familia están horrorizados por éste suceso atroz, piden que la escuela sea demandada por negligencia y que los tres adolescentes acosadores sean procesados y encarcelados por éste crimen que cometieron contra el estudiante, entonces Emily acepta hacerse cargo del caso estando totalmente de acuerdo con éste crimen. Emily descubre que uno de los acosadores es David Ricardi, hijo del poderoso magnate Milos Ricardi, un hombre de 60 años de edad que poseía media Quinta Avenida y cuya influencia se extendía cómo las raíces de un árbol milenario por los pasillos del poder de Nueva York. Con los 3 estudiantes ya detenidos preliminarmente, sus padres millonarios están moviendo cielo y tierra para sacarlos bajo fianza, pero para el joven Ricardi... su padre está haciendo su danza habitual. Emily poniéndose de pie, se alista inconscientemente su saco y su decisión era instantánea y visceral. No era sólo el código penal li que la movía, sino el profundo resentimiento hacia la impunidad que el dinero compraba y protegía. Emily prepara el expediente completo y obtener las declaraciones de los testigos, el informe médico sobre el estado crítico de Dylan, y contactar a la familia Mercer para informarles que no tienen representación, ni de un bufete cualquiera, sino a su propia oficina. El encuentro no se hizo esperar. La noche había caído sobre Manhattan, Emily estaba revisando las grabaciones de seguridad parciales del club social adyacente a la escuela, tratando de reconstruir la cronología de los hechos antes de la intervención de la caída del joven. El jefe de su departamento, el Sr. Davies, un hombre gris y hastiado que había visto demasiadas carreras políticas ahogarse en casos mediáticos. Al día siguiente y preparándose para la corte contra los tres acosadores Emily y Meredith recibe una visita inesperada en su oficina, es nada más y nada menos Milos Ricardi, en persona, y junto con él trae su abogado, el tiburón de Wall Street, Silas Thorne, ambos demasiados insistentes entran a la oficina de Emily sin ser invitados, Emily sintiendo indignación e irritación de la actitud de Ricardi. Al entrar en la sala, la atmósfera cambió. El aire acondicionado parecía competir con la tensión palpable. Milos Ricardi era un hombre de presencia monumental, traje hecho a medida y una calma arrogante y depredadora en sus ojos oscuros, (con un cierto parecido físico al actor ruso Alexei Guskov). A su lado, Silas Thorne abogado de mediana edad con la sonrisa pulida y desagradable, de quien cobra honorarios exorbitantes por hacer desaparecer pruebas incómodas. Emily se acercó a la cabecera de la mesa, sin ofrecer la mano, sólo una mirada directa, Emily responde: "Señores Ricardi y Thorne. No sé porque no me sorprende su diligencia. Creía que la justicia no se negociaba fuera de los despachos judiciales". Ricardi sonrió, pero la sonrisa no alcanzó sus ojos, Ricardi con voz arrogante responde: "Fiscal Bowenstone. Una joven brillante. Su expediente es impresionante. Dicen que usted no se casa con nadie porque no cree en el matrimonio. Un rasgo admirable, aunque a veces limitantes en este negocio". Y Emily responde: "Mi única alianza es con el Código Penal, Sr. Ricardi. Siéntense. Vayan directo al punto". Al sentarse, Thorne desplegó unos papeles con movimientos lentos y calculados. Thorne responde: "Señorita Bowenstone. Entendemos la tragedia. La conmoción. Mi cliente Milos, también devastado por lo ocurrido a Dylan Mercer. Es un accidente lamentable, producto de la efervescencia de la juventud". Emily responde con firmeza e indignación: "Un accidente que involucra una caída contundente y un resultado de un coma irreversible, Sr. Thorne. Le definición legal de "accidente" se estira mucho en este caso". Ricardi se inclinó hacia adelante, dejando que Thorne hiciera el trabajo preliminar. "Escúcheme, Fiscal. Soy un hombre que construye cosas. Edificios, carreras, legados. Y los legados son frágiles. El nombre de mi hijo, y los de sus amigos, son piezas valiosas de ése legado. No podemos permitir que se manchen por una disputa escolar mal manejada". Emily pregunta: "Que es lo que propone usted para mitigar el daño a la familia Mercer?". Ricardi hizo un gesto a Thorne, quien deslizó un sobre grueso y luego un cheque delante de Emily. El papel era de altísima calidad, la tinta fresca. Thorne responde con arrogancia: "Proponemos una compensación sustancial a la familia Mercer, 5 millones de dólares, suficientes para asegurar la vida entera de Dylan, cuidadores privados, lo que sea necesario. A cambio, usted utiliza su influencia para guiar a los Mercer a retirar los cargos civiles y penales contra los tres jóvenes. No queremos que esto escale". Emily miró el cheque. Era una suma obscena, más de lo que la mayoría de las familias en Brooklyn ganaría en una década. Para Ricardi, era el costo de un aparcamiento de lujo. Emily responde: "Ah, ya entiendo, el soborno. Pensé que vendrían por ése camino. Es predecible, Sr. Ricardi, pero se le olvida una cosa: mi jurisdicción no es meramente contractual, es criminal. Usted está intentando influir en una investigación activa mediante la oferta de beneficio económico a las víctimas, lo cual puede interpretarse como coacción y, dependiendo de cómo lo vea el fiscal general, un intento de obstrucción ". Ricardi se recostó, su calma arrogante ligeramente perturbada por la frialdad de Emily le sorprende y responde: "Muy bien. Usted es una fiscal, una mujer de ley, una idealista, alguien que toca la justicia muy en serio. Pero también es joven y, si los rumores son ciertos, no está precisamente nadando en riquezas heredadas. Deje a los Mercer fuera de esto. A ellos les hemos ofrecido su sustento. Ahora, le ofrezco a usted ". Thorne deslizó otro documento, un cheque aún más grueso, aunque este no tenía un beneficiario escrito en el campo del importe y Ricardi responde: "Medio millón de dólares, Señorita Bowenstone, es un precio para retirarse de este caso. Un caso que, francamente, no se sostiene bien en la corte superior si no tenemos la cooperación de los padres. Piense en ello. Un buen fondo de inversión".
Emily tomó el cheque. El papel era grueso, casi cómo tela. Ricardi y Thorne intercambiaron una mirada de triunfo contenido. Ella lo sostuvo un instante, sus dedos delgados y firmes. Luego, con lentitud deliberada que era casi coreografíca, Emily saca debajo de su escritorio una pequeña bandeja de bronce limpia, dobla el cheque, Ricardi y Thorne intercambiaron una mirada sin entender que hace Emily, Emily saca un encendedor y quema el cheque delante de Ricardi y Thorne y dejándolo quemarse hasta hacerse humo, una ceniza negra de oportunidad rechazada, Emily responde de forma dura y directa: "Mi respuesta es no. Lo que está haciendo es un soborno, Sr. Ricardi, y yo no trabajo en una casa de empeño. Cómo lo dije antes, No todo el mundo tiene precio. Y yo, ciertamente, no lo tengo". Ricardi molesto se puso de pie bruscamente, la silla raspando el suelo, le responde gritando: ¡Es una estúpida!¡Usted no sabe con quién se está metiendo, muchacha! Pero Emily sin siquiera sentirse intimidada le responde: "¿Y usted si lo sabe? Porque sé exactamente con quién me estoy metiendo, Sr, Ricardi. Por lo que yo veo usted es un hombre que valora más su reputación que la salud mental de su hijo. Ahora, ¡Salgan de mi jurisdicción! A partir de ahora, si quiere hablar conmigo, hágalo a través de su abogado defensor, porque la próxima vez que pise ésta oficina sin una orden judicial, le aseguro que será para declarar, no para negociar". Thorne , más profesional, colocó una mano calmante sobre el hombro de su cliente. "Sr. Ricardi, por favor. Mantengamos la compostura". Salieron de la sala sin otra palabra. Emily observó los pedazos quemados de papel en la pequeña bandeja de bronce. Meredith entró cautelosamente un minuto después y responde: "Impresionante, Señorita Bowenstone. Le hubiera pedido mejor a Seguridad que escaneara el cheque por si acaso contiene alguna huella digital incriminatoria antes de quemarla". Pero Emily le responde: "No hubiera sido necesario, Meredith. Ellos saben que he visto todo. Ahora, el caso de Mercer. Necesito saber todo sobre Milos Ricardi. No sólo sus negocios legales, sino sus grietas. La gente que él ha pisoteado para llegar a la cima. Quiero un perfil completo". Al llegar a su apartamento para descansar, Emily recibe una llamada inesperada por teléfono y cuando cómo descubre que es de su padre de quién nunca le habla desde hace años, entonces Emily le responde, con su nombre real, Emily responde: "¿Hola?" Y él también contesta: "Hola hija, soy tu padre". Con indignación Emily responde: -"¿Que quieres Nick?" - "¿Nick?, ¿Qué pasó con papá?" - "Ve al grano por favor y dime qué es lo que quieres ". - "Suenas muy molesta". - "Estoy muy cansada, vengo de un trabajo muy difícil del cuál quisiera descansar por un momento, así que por favor ve al grano, ¿que es lo que quieres?" - "De acuerdo, escucha, ayer hablé con Mansiur, tu sabes, el hijo de mi amigo y socio David Flescher.." - "Ya sé quién" - "Escucha, él preguntó por ti" - "Pues si lo ves otra vez, dile que mi respuesta sigue siendo una negativa" - "Emily, deberías reconsiderarlo, esto sería por tú bien, Mansiur puede darte una vida privilegiada, con él ya no tendrías que trabajar nunca, vivirías cómo una reina".- Entonces Emily le responde de manera dura y directa: -"No me salgas con ésas estupideces, ten en cuenta que ya no vivimos en la época victoriana Nick. Los tiempos han cambiado. Si eso era todo lo que querías decirme" -"Emily, escucha". -"No, tú escucha, durante años llegué a escucharte y al hacerlo no me llevó a nada. Y si ése Mansiur quiere una esposa, mejor ofrécele a tu otra hija que desposarla". Entonces Emily cuelga y bloquea el número. De pronto recibe otra llamada y se da cuenta que es de su asistente Mererith, cuando Emily responde la llamada, se entera que Dylan Mercer a fallecido, dejándola con ésta noticia indignada. Los días siguientes fueron una vorágine de litigio táctico y guerra mediática, una danza macabra dónde la ley se enfrentaba al dinero. La familia Mercer, viendo la determinación inquebrantable de Emily, se aferró a su causa. Han perdido a su hijo, y no podían recuperarlo, entonces se exigían la responsabilidad absoluta de quienes lo habían destrozado con una bate de béisbol hasta la muerte. Emily con carácter duro, fuerte y muy temeraria se sumerge en la vida de los 3 agresores. Chris Vance de 16 y Carl Bellwether de 17 que sólo eran clichés vivientes: arrogancia heredada y notas académicas mediocres mantenidas a flote por la billetera de sus padres. Pero Jacob Ricardi era diferente y mucho peor, no sólo era un matón; era el hijo mimado de un poderoso tirano. El acoso de Dylan Mercer había sido metódico, no una rabieta impulsiva. Habían comenzado con burlas sobre su falta de destreza atlética, su origen humilde, el aislamiento social, y finalmente la violencia física. El bate de béisbol no había sido un arma improvisada; se había traído específicamente. Finalmente la audiencia preliminar fue un circo mediático, padres de familia horrorizados e indignados que piden justicia por Dylan Mercer, incluso se dice que otros padres que también son millonarios están a favor de pedir justicia contra la muerte de Dylan. El juez asignado Trent Halpern, un hombre anciano de 65 a 70 años, de aspecto cansado que parecía más interesado en terminar el día que en desentrañar la compleja red de privilegios. Silas Thorne, el abogado de los Ricardi durante años, ataca con ferocidad metódica. Argumento la falta de intención criminal específica y la naturaleza accidental del golpe, minimizando el papel del bate. Thorne responde: "Señoría, mi cliente, el joven Ricardi, estaba jugando al béisbol informalmente con sus amigos. Una broma pesada, un tropiezo lamentable. La familia Mercer tiene derecho a una compensación, y ya se les había ofrecido una cantidad que podría cambiar sus vidas. Pero el encarcelamiento de tres adolescentes por un golpe desafortunado es una extra limitación de la fiscalía". Emily, parada en la tribuna, parecía una figura de autoridad demasiado pequeña para el peso de sus palabras firmes. Su voz, sin embargo, resonaba con la claridad del hielo. "Con la venia, Señoria. Hablamos de un patrón, no de un incidente aislado. La defensa alega un "juego informal". Pero hay testigos que testificarán sobre meses de hostigamiento sistemático. Y hay algo más grave que el propio golpe". Emily hizo una pausa, mirando directamente a Milos Ricardi, que estaba sentado en la parte de atrás, junto a su hijo. "El arma, Señoría. El bate de béisbol no era un artículo común del equipo escolar. Se recuperó del depósito privado del club de campo al que asisten los acusados, un lugar al que sólo los miembros adultos tienen acceso. Esto sugiere premeditación y crucialmente, influencia para asegurar el arma. El golpe fue el acto final de una campaña de terror psicológico destinada a silenciar a un joven brillante: Dylan Mercer, un joven becado de sólo 15 años que su único deseo era estudiar informática, y ahora gracias a estos 3 acusados Dylan ya no existe". El juez Halpern se frotó la sien. "Fiscal Bowenstone, ¿Tiene pruebas de que el Sr. Ricardi o cualquier adulto haya instruido directamente el uso de ése bate?". - "No directamente, Señoría. Aún no. Pero estoy solicitando una orden ampliada para examinar las comunicaciones privadas del joven Ricardi. Las comunicaciones que demuestran la motivación real detrás del acoso: el temor de su padre a que Dylan Mercer pusiera en peligro un imperio financieroba través de sus habilidades informáticas". Thorne se puso cómo un rayo gritando: "¡Objeción, Señoría!". ¡Esto es especulación salvaje! ¡Estamos arrastrando el de un ciudadano respetado a una maraña de conspiración información sin base! ¡La fiscal está obsesionada con castigar a la riqueza!" - "Objeción sostenida por ahora, Fiscal Bowenstone! -dijo Halpern, cansado-. "La orden ampliada se queda en el limbo hasta que demuestre una conexión más solida entre el acoso y los intereses del Sr. Ricardi. Centrese en el ataque físico ". La frustración de Emily era indignante. Halpern le había cerrado la puerta principal. Tenía que encontrar una grieta lateral. Salió de la sala sintiendo la mirada glacial de Ricardi sobre su nuca. Sabía que había tocado la fibra sensible. Pero aún así Emily no sentía ningún miedo. Mientras el magnate no temía a un juez; temía a una fiscal que no podía ser comprada.”
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