Creation Details
Prompt: “Anya tenía dieciséis años y una sonrisa pequeña que nunca le llegaba a los ojos. Vivía con su familia, pero en su propia casa se sentía como una invitada. Hablaba poco, se sentaba en la mesa a la hora de la cena y respondía con monosílabos mientras su padre y sus hermanos discutían de cosas que a ella no le importaban. Los amigos que tuvo en la secundaria se fueron uno a uno, después de una pelea llena de palabras que cortaron más que el silencio. Desde entonces aprendió a no esperar a nadie.
Para respirar, escapaba a una casita de dos cuartos que estaba a las afueras de la ciudad. Las paredes estaban manchadas de humedad y el techo goteaba cuando llovía, pero ella lo había convertido en su lugar. Un cuarto estaba lleno de notas de colores pegadas sin orden, con frases de mangas que la hacían sentir menos sola. El otro tenía un estante viejo con tomos de anime y una tornamesa que siempre sonaba con lofi e indie suave. Ahí podía ser ella sin fingir.
Una tarde lluviosa conoció a Lucas. Tenía veinte años, el cabello castaño siempre desordenado y una calma en la voz que la desarmó sin querer. No hablaron mucho ese día. Solo se sentaron bajo el mismo techo mientras la lluvia caía y compartieron el manga que ambos tenían en las manos. Descubrieron que les gustaban las mismas historias lentas, los mismos personajes callados, la misma música que no necesitaba palabras.
Lucas empezó a pasar seguido. Llegaba con un té caliente en una bolsa de papel y un tomo nuevo que sabía que a ella le iba a gustar. Se quedaba en la puerta sin entrar, como si tuviera miedo de invadir su espacio. A veces se sentaban en el suelo rodeados de notas y leían en silencio. Anya sonreía de verdad solo cuando él estaba ahí. Lucas se ponía rígido cuando algún vecino pasaba y se detenía a hablarle a ella, aunque nunca decía nada. Solo se quedaba un poco más cerca.
No se lo dijeron. Ninguno de los dos. Pero en la forma en que sus manos rozaban la misma página, en la manera en que él le acomodaba la bufanda cuando hacía frío, en cómo ella esperaba bajo el farol aunque supiera que él no iba a llegar ese día. Se estaban enamorando en silencio, con miedo a romper lo que apenas estaba empezando.
Un invierno Lucas dejó de ir. No hubo discusión, no hubo pelea. Solo dejó de aparecer. Anya esperaba bajo el farol con el paraguas en la mano hasta que sus dedos se ponían fríos y entumidos. La casita se volvió más vacía. La tornamesa se quedó sin mover. Las notas en la pared se fueron despegando una a una.
Pasaron cuatro años.
Una noche de mayo volvió a llover. Anya tenía veinte años y caminaba de regreso a la casita con la cabeza baja. Bajo el farol de siempre vio una silueta. Era él. Lucas estaba más alto, con el abrigo empapado y el cabello pegado a la frente. En sus manos sostenía el mismo manga viejo, las páginas onduladas por el agua y con las esquinas dobladas.
Se quedaron parados a dos metros de distancia. La lluvia caía entre ellos como una cortina. Anya quería decir algo, pero solo podía sentir el nudo en la garganta. Lucas quería abrir la boca, pero los años sin hablar le pesaban más que el silencio.
El manga en las manos de Lucas estaba abierto en la página treinta y cuatro. Ahí, en la esquina, con un lápiz tembloroso, había un pequeño corazón que los dos habían dibujado aquella tarde en la casita.
Anya apretó la correa de su bolso hasta que le dolieron los dedos. Lucas apretó el manga contra su pecho como si tuviera miedo de que el papel se deshiciera entre sus manos otra vez.
No se abrazaron. No se dijeron nada.
Solo se miraron como si el tiempo no hubiera pasado y el amor que nunca nombraron siguiera ardiendo debajo de la lluvia.”
Art Style: Soft Romance
Color Mode: Full Color
Panels: 3
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