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  1. #1[18/6, 11:17 a.m.] Nadir (Leo): LOS PANAS DEL BARRIO CAPÍTULO 1: EL PRIMER DÍA DE CHAMBA PRÓLOGO Narrador: Hace millones de años, una guerra consumió un mundo entero. Un planeta llamado Cytron. Hogar de los sintéticos. Seres creados mediante tecnología avanzada que habían alcanzado niveles de desarrollo que la humanidad apenas podía imaginar. Pero incluso los imperios más grandes caen. Y Cytron no fue la excepción. Mientras la guerra arrasaba su planeta, los últimos supervivientes construyeron una gigantesca nave de evacuación. Una última esperanza para escapar de la destrucción. Durante años viajaron por el vacío del espacio. Sin un hogar. Sin un destino. Hasta que finalmente encontraron un pequeño planeta azul. La Tierra. Al principio los humanos reaccionaron con miedo. Era comprensible. Una nave del tamaño de una ciudad había aparecido en los cielos sin previo aviso. Pero con el tiempo ambas especies comenzaron a comunicarse. Y eventualmente... A cooperar. Los sintéticos compartieron sus conocimientos con la humanidad. Nuevas fuentes de energía. Sistemas antigravedad. Inteligencias artificiales. Avances médicos capaces de curar enfermedades que durante siglos habían sido incurables. Y tecnologías que parecían sacadas de la ciencia ficción. La humanidad prosperó. Las ciudades crecieron. La esperanza de vida aumentó. La pobreza disminuyó. Por primera vez en mucho tiempo parecía que el futuro sería brillante. Pero el miedo nunca desapareció. Algunos humanos comenzaron a ver a los sintéticos como una amenaza. Otros los veían como competidores. Y otros simplemente los odiaban por ser diferentes. Las tensiones aumentaron. Los conflictos comenzaron. Y finalmente... Estalló la guerra. Una guerra tan brutal que el planeta entero estuvo al borde del colapso. Durante años ambos bandos lucharon utilizando armas cada vez más devastadoras. Se construyeron fábricas gigantescas bajo la superficie terrestre para producir armamento. Complejos industriales tan enormes que parecían ciudades enteras. Con el tiempo aquellos complejos se expandieron cada vez más. Capa tras capa. Nivel tras nivel. Hasta convertirse en algo inmenso. Lo que más tarde sería conocido como... El Mundo Subterráneo. Pero ninguna guerra dura para siempre. Y cuando ambas especies comprendieron que continuar significaría la destrucción total... Firmaron la paz. Comenzó entonces una nueva era. La Era de la Coexistencia. Los antiguos gobiernos desaparecieron. Las fronteras dejaron de existir. Y la humanidad pasó a funcionar bajo una única administración global. Para evitar nuevos conflictos se crearon seis Inteligencias Artificiales principales. Seis entidades encargadas de administrar distintos aspectos del mundo. Transporte. Seguridad. Energía. Salud. Investigación. Y defensa. Durante décadas las IA ayudaron a construir una civilización más eficiente que cualquier otra vista anteriormente. Nuevas corporaciones surgieron. Atlas Dynamics. Nova Arms. Zenith Defense Systems. CyberForge Industries. Titan Robotics. NexusTech. Quantum Link. BioGenesis. VitaCore. SkyRail Corporation. AeroDyne Systems. Y muchas otras. Gracias a ellas el mundo continuó avanzando. Gigantescas ciudades comenzaron a elevarse por encima de las nubes. La más impresionante de todas recibió el nombre de Neoaltura. Una metrópolis suspendida en el cielo. Brillante. Lujosa. Moderna. El símbolo del progreso. Mientras tanto, debajo de ella, se extendía el Barrio Bajo. Un lugar más humilde. Más caótico. Pero también más auténtico. Y mucho más abajo... Más allá de las calles. Más allá de los cimientos. Más allá de la luz. Seguía existiendo el Mundo Subterráneo. Un lugar lleno de ruinas. Tecnología olvidada. Armas antiguas. Experimentos perdidos. Y secretos que jamás debieron salir a la luz. Sin embargo... Lo que nadie sabía era que la paz que tanto había costado conseguir estaba comenzando a resquebrajarse. Por
  2. #2Ian sonrió. —Podría decir exactamente lo mismo. David no respondió. Simplemente se lanzó hacia adelante. Su puño salió disparado directo al rostro de Ian. Pero el golpe nunca conectó. Ian inclinó ligeramente la cabeza. El puño pasó de largo. —Lento. David lanzó otro golpe. Y otro. Y otro. Ian esquivó todos. Como si estuviera caminando. —¿Ya terminaste? —¡Cerrá el orto! David intentó una patada. Ian la bloqueó con una mano. —Mucha fuerza. —¿Y? —Muy poca técnica. David frunció el ceño. Volvió a atacar. Pero Ian ya estaba cansándose. Agarró el brazo de David. Lo hizo girar. Y le dio un golpe seco en el estómago. ¡PUM! David sintió que le faltaba el aire. Retrocedió varios pasos. —¿Qué carajo...? Ian apareció frente a él. Demasiado rápido. —Nada personal. ¡CRACK! Un golpe directo a la mandíbula. La vista de David se volvió borrosa. Las piernas dejaron de responder. Y el mundo se volvió negro. --- —¿Está muerto? —No. —Yo digo que sí. —Benja, callate. —¿Qué? Solo pregunto. —Porque sos un idiota. —Gracias Delfi. —De nada. David abrió lentamente los ojos. Lo primero que vio fue un techo. Lo segundo... Un montón de personas observándolo. —¡AH LA MIERDA! Saltó del sofá de un golpe. —¿Quiénes son ustedes? Todos lo miraron. Luego se miraron entre ellos. —Está más nervioso que Benja cuando ve descuentos. —¡Eh! David dio un paso atrás. —¿Dónde mierda estoy? —En nuestro apartamento. —Eso no responde nada. —Técnicamente sí responde. —BENJA. —Perdón. David observó alrededor. Un apartamento enorme. Sofás. Pantallas. Armas apoyadas en una pared. Un pequeño taller mecánico. Y gente que parecía salida de un manicomio. Una chica bajita lo señalaba. —Este es el que estaba cazando pandilleros. —Sí. —Pensé que era más feo. —Gracias, Delfi. —No hablaba con vos. —Ah. David parpadeó. —¿Qué clase de lugar es este? —Uno bastante divertido. Una chica de cabello castaño con mechones dorados levantó la vista de su tableta. —Ignoralos. —Lo intento. —Yo soy Sofi. —David. —Mucho gusto. —Igualmente. A un costado, un joven con un brazo mecánico levantó una mano. —Dylam. —Hola. —Hola. Un hombre grande de cabello oscuro estaba sentado tranquilamente. Levantó una lata. —Nahuel. David asintió. —David. Nahuel respondió levantando el pulgar. —Habla poco. —No habla porque el casco no se lo permite. —Ah. —Igual cuando habla tampoco dice mucho. —Gracias Benja. —De nada. Un sintético de gran tamaño apareció detrás del sofá. —Fabri. A su lado un androide más pequeño levantó una mano. —Llory. —Hola... David estaba cada vez más confundido. —¿Qué carajo es este lugar? —Nuestro hogar. Todos giraron la cabeza. CLINK. Un vaso acababa de golpear una mesa. El apartamento quedó completamente en silencio. David siguió las miradas. Y entonces lo vio. Una enorme figura estaba sentada de espaldas. La figura se levantó lentamente. Más de dos metros de altura. Una armadura característica. Una presencia aplastante. David abrió los ojos. —No puede ser... Un Súper Berserker. La figura giró lentamente. Las luces dentro de sus cuencas brillaban débilmente. —Relajate. David retrocedió un paso. —Vos sos... —Nadir. —El Súper Berserker. —Sí. —Pensé que eran leyendas. —Y yo pensé que eras más alto. Algunos comenzaron a reír. David seguía sorprendido. —¿Qué hago acá? —Ian te trajo. David miró alrededor. —¿Por qué? —Porque escuchamos hablar de vos. Ian apareció apoyado contra una pared. —Y quería comprobar si eras tan bueno como decían. —Y me noqueaste. —Sí. —Gracias por recordarlo. Ian sonrió. Nadir cruzó los brazos. —Escuchame David. El ambiente se volvió serio. —¿Qué? —Tenés potencial. David arqueó una ceja. —¿Potencial para qué? —Para algo mejor. —¿Mejor que qué? —Mejor que desperdiciar tu vida peleando con pandillas. Silencio. David bajó la mirada. Nadir continuó. —Entiendo que estés enojado. —No sabés nada de mí. —Sé lo suficiente.
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Manga Story #2512 - AI Manga | Mangii | Mangii