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- #1“THRONE OF THE INFINITE REALMS Capítulo 1: El Fin de una Vida Ordinaria La lluvia golpeaba las ventanas del pequeño apartamento mientras la luz azulada de un monitor iluminaba la oscuridad. Kael Draven permanecía sentado frente a su escritorio. Sus ojos estaban cansados. Su cuerpo también. Pero aun así seguía trabajando. Montañas de documentos cubrían la habitación. Vasos de café vacíos ocupaban cada rincón disponible. El reloj marcaba las 3:17 de la madrugada. Era otra noche más. Otra jornada interminable. Otro día idéntico a todos los anteriores. Kael suspiró mientras terminaba un informe. Tenía veintinueve años. No estaba casado. No tenía amigos cercanos. Y tampoco tenía familia. O al menos no una que se preocupara por él. Cuando tenía apenas cinco años, sus padres lo abandonaron. Nunca supo exactamente por qué. Nunca regresaron. Nunca llamaron. Nunca preguntaron si seguía vivo. Desde entonces aprendió una lección dolorosa. Solo podía depender de sí mismo. Por eso estudió. Trabajó. Y siguió adelante. Pero con el paso de los años, la vida perdió color. Todo se convirtió en una rutina. Despertar. Trabajar. Comer. Trabajar. Dormir unas pocas horas. Y repetir. Una y otra vez. Hasta el infinito. Sin embargo, existía algo que le permitía escapar. Un videojuego. El único lugar donde realmente era feliz. Throne of the Infinite Realms. El MMORPG más popular del mundo. Un universo gigantesco lleno de magia, monstruos, gremios, reinos y aventuras. Allí podía convertirse en alguien diferente. Alguien fuerte. Alguien libre. Alguien importante. El sonido de una notificación lo sacó de sus pensamientos. Miró la pantalla. "Servidor cerrará por mantenimiento en 30 minutos." Kael sonrió. —Parece que todavía tengo tiempo. Guardó el informe. Se estiró lentamente. Y abrió el juego. --- La pantalla de inicio apareció. Miles de estrellas formaban un inmenso cielo nocturno. En el centro se alzaba una figura sentada sobre un trono dorado. El legendario Trono de los Reinos Infinitos. Nadie había logrado conquistarlo. Ni siquiera los mejores jugadores. Kael inició sesión. Su personaje apareció en una llanura iluminada por la luna. Durante años había estudiado cada rincón del juego. Cada misión. Cada clase. Cada jefe. Cada secreto. Conocía más sobre aquel mundo que sobre el suyo propio. Observó el horizonte. —Si hubiera empezado desde el primer día... —Quizás habría llegado al final. Sonrió con amargura. Era un pensamiento absurdo. Después de todo, aquello era solo un juego. Una fantasía. Nada más. Una fuerte punzada atravesó su pecho. Kael se llevó una mano al corazón. —¿Eh...? La sensación empeoró. Mucho. El dolor se extendió por todo su cuerpo. Su respiración comenzó a acelerarse. Intentó levantarse. No pudo. La habitación comenzó a girar. Los documentos cayeron al suelo. El monitor se volvió borroso. —No... Su cuerpo perdió fuerza. Cayó de la silla. Golpeó el suelo. Intentó respirar. Pero el aire no llegaba. Todo se volvió oscuro. La última imagen que vio fue la pantalla de su computadora. Su personaje permanecía inmóvil frente al Trono de los Reinos Infinitos. Y entonces... Todo desapareció. --- Silencio. Un silencio absoluto. Kael abrió lentamente los ojos. Ante él se extendía un cielo imposible. Millones de estrellas brillaban sobre un océano de nubes blancas. No existía arriba ni abajo. No existía horizonte. Solo un espacio infinito. Kael se incorporó lentamente. —¿Dónde estoy? Su voz resonó en todas direcciones. —Entre la vida y la muerte. Una voz profunda respondió. Kael giró rápidamente. Una figura se encontraba detrás de él. Un hombre vestido con una túnica blanca observaba las estrellas. Su presencia era inmensa. Como si el universo entero girara a su alrededor. Kael sintió un escalofrío. —¿Quién eres? El hombre sonrió. —Muchos me llaman dios. El corazón de Kael se detuvo por un instante. —Entonces... Bajó la mirada”
- #2“THRONE OF THE INFINITE REALMS Capítulo 1: El Fin de una Vida Ordinaria La lluvia golpeaba las ventanas del pequeño apartamento mientras la luz azulada de un monitor iluminaba la oscuridad. Kael Draven permanecía sentado frente a su escritorio. Sus ojos estaban cansados. Su cuerpo también. Pero aun así seguía trabajando. Montañas de documentos cubrían la habitación. Vasos de café vacíos ocupaban cada rincón disponible. El reloj marcaba las 3:17 de la madrugada. Era otra noche más. Otra jornada interminable. Otro día idéntico a todos los anteriores. Kael suspiró mientras terminaba un informe. Tenía veintinueve años. No estaba casado. No tenía amigos cercanos. Y tampoco tenía familia. O al menos no una que se preocupara por él. Cuando tenía apenas cinco años, sus padres lo abandonaron. Nunca supo exactamente por qué. Nunca regresaron. Nunca llamaron. Nunca preguntaron si seguía vivo. Desde entonces aprendió una lección dolorosa. Solo podía depender de sí mismo. Por eso estudió. Trabajó. Y siguió adelante. Pero con el paso de los años, la vida perdió color. Todo se convirtió en una rutina. Despertar. Trabajar. Comer. Trabajar. Dormir unas pocas horas. Y repetir. Una y otra vez. Hasta el infinito. Sin embargo, existía algo que le permitía escapar. Un videojuego. El único lugar donde realmente era feliz. Throne of the Infinite Realms. El MMORPG más popular del mundo. Un universo gigantesco lleno de magia, monstruos, gremios, reinos y aventuras. Allí podía convertirse en alguien diferente. Alguien fuerte. Alguien libre. Alguien importante. El sonido de una notificación lo sacó de sus pensamientos. Miró la pantalla. "Servidor cerrará por mantenimiento en 30 minutos." Kael sonrió. —Parece que todavía tengo tiempo. Guardó el informe. Se estiró lentamente. Y abrió el juego. --- La pantalla de inicio apareció. Miles de estrellas formaban un inmenso cielo nocturno. En el centro se alzaba una figura sentada sobre un trono dorado. El legendario Trono de los Reinos Infinitos. Nadie había logrado conquistarlo. Ni siquiera los mejores jugadores. Kael inició sesión. Su personaje apareció en una llanura iluminada por la luna. Durante años había estudiado cada rincón del juego. Cada misión. Cada clase. Cada jefe. Cada secreto. Conocía más sobre aquel mundo que sobre el suyo propio. Observó el horizonte. —Si hubiera empezado desde el primer día... —Quizás habría llegado al final. Sonrió con amargura. Era un pensamiento absurdo. Después de todo, aquello era solo un juego. Una fantasía. Nada más. Una fuerte punzada atravesó su pecho. Kael se llevó una mano al corazón. —¿Eh...? La sensación empeoró. Mucho. El dolor se extendió por todo su cuerpo. Su respiración comenzó a acelerarse. Intentó levantarse. No pudo. La habitación comenzó a girar. Los documentos cayeron al suelo. El monitor se volvió borroso. —No... Su cuerpo perdió fuerza. Cayó de la silla. Golpeó el suelo. Intentó respirar. Pero el aire no llegaba. Todo se volvió oscuro. La última imagen que vio fue la pantalla de su computadora. Su personaje permanecía inmóvil frente al Trono de los Reinos Infinitos. Y entonces... Todo desapareció. --- Silencio. Un silencio absoluto. Kael abrió lentamente los ojos. Ante él se extendía un cielo imposible. Millones de estrellas brillaban sobre un océano de nubes blancas. No existía arriba ni abajo. No existía horizonte. Solo un espacio infinito. Kael se incorporó lentamente. —¿Dónde estoy? Su voz resonó en todas direcciones. —Entre la vida y la muerte. Una voz profunda respondió. Kael giró rápidamente. Una figura se encontraba detrás de él. Un hombre vestido con una túnica blanca observaba las estrellas. Su presencia era inmensa. Como si el universo entero girara a su alrededor. Kael sintió un escalofrío. —¿Quién eres? El hombre sonrió. —Muchos me llaman dios. El corazón de Kael se detuvo por un instante. —Entonces... Bajó la mirada”
Art Style: Mecha Sci-Fi
Color Mode: Full Color
Panels: 2
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